[vc_row][vc_column][vc_column_text]

El proceso de testaje o valoración individual de futuros sementales de la raza Asturiana de la Montaña arranca con una preselección de los animales en los establos de los ganaderos. Allí se parte de unas vacas y toros que son calificados como madres y padres de futuros sementales. Los técnicos de la Asociación Española de Criadores de Ganado Vacuno Selecto de la raza Asturiana de la Montaña (ASEAMO) seleccionan 45 animales, que pasan en el centro de testaje una primera fase de adaptación en otoño. Con posterioridad, se suben a una finca de pastoreo donde los animales se desarrollan en sus condiciones naturales. Al otoño siguiente, vuelven al centro de testaje hasta el día de la subasta. En este periodo se les hacen pruebas de ADN, de la calidad del semen o morfológica.

“Esta es una de las patas del programa de conservación de la raza Asturiana de la Montaña. Al ser la prueba de testaje de futuros sementales se les está dando mucha importancia a la vía paternal. La manera de conservar la raza es con buenos sementales para que en monta natural o a través de la insemi- nación artificial consigamos mejorar y conservar una raza en peligro de extinción”, señala Ángel Rodríguez, secretario ejecutivo de ASEAMO.

[/vc_column_text][vc_hoverbox image=”1942″ primary_title=”” hover_title=”Cuidados”]Forraje y pienso, en menor cantidad, es la alimentación que reciben estos sementales durante las semanas previas a la subasta.[/vc_hoverbox][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_empty_space][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Vicente de Diego es uno de los responsables del centro de testaje situado en Cereceda en el concejo de Piloña . Allí es donde recibe a los ejemplares antes de subir al monte y los cuida durante los meses previos a la subasta, que se celebró el pasado 25 de noviembre. Su objetivo es que los sementales lleguen en las mejores condiciones. “Nos ocupamos de darles una alimentación que permita recuperar de alguna manera la condición corporal, si están un poco bajos, para que vayan en unas condiciones más lúcidas a la subasta que es el objetivo”, indica De Diego. Forraje y pienso, en menor cantidad, es la alimentación que reciben estos sementales durante las semanas previas a la subasta. Junto con De Diego, en el centro de testaje también trabajanJuan José Martínez y Francisco Cueto, técnicos de la asociación, que siguen la evolución de los ejemplares desde el principio hasta la celebración de la puja.

La subasta se celebró el último fin de semana de noviembre en Cangas de Onís. Allí, un ganadero de la zona se hizo con Cid, un semental de casi dos años, que alcanzó un precio final de 3.000 euros. El resto de ejemplares se movieron entre los 1.000 y los 2.000 euros.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]