Los mariscadores piden al Principado más vigilancia, sobre todo nocturna, contra la pesca ilegal del percebe

Aunque ya jubilado desde febrero, Salvador Fernández, patrón mayor de la Cofradía de Cudillero, sigue muy de cerca los problemas de los pescadores. Hasta hace poco él era uno de los que saltaba a las piedras a coger percebe, un recurso muy preciado, sobre todo ahora que llega la época navideña. La campaña arrancó el pasado 1 de octubre y desde la cofradía pixueta aseguran que “está flojo”. El problema es mayor. “Hay zonas que están furtiveadas”.

La pesca ilegal de este recurso es un mal casi endémico y que tiene, parece, difícil solución. “Es un problema muy grande que tenemos desde hace años”, señala Fernández. “Lo peor es que los furtivos se sienten impunes”, sentencia. Y se lamenta de que “esta lacra está acabando con el sustento de muchas familias”.

Por este motivo, Fernández es claro. “Creo que llegó la hora de decir basta, hay que imponer sanciones más duras porque el furtivismo ya está profesionalizado, no es ocasional”. De la misma opinión es el director general de Pesca, Kiko González, que tras una reunión con los patrones mayores de Cudillero, el citado Salvador Fernández, y de Oviñana, Lucas López, asegura que “es cierto que hay un problema importante”. Los encuentros como el mantenido por el responsable de la administración autonómica y los patrones de Cudillero y Oviñana tienen como finalidad “hacer una mejor gestión de los planes de explotación del percebe y que haya una mayor participación del propio sector en la toma de decisiones”, explica.

Para atajar el problema, algunas cofradías han propuesto la contratación de perceberos que se encarguen de la vigilancia en el periodo en el que el plan de explotación está cerrado. “Le pedimos una cuantía para contratar vigilantes nocturnos y que estos sean perceberos”, dice Fernández. Desde Pesca están estudiando la propuesta y la intención, parece ser, “es comenzar en Cudillero con un plan piloto y después extenderlo a otros planes”, explica el patrón de la cofradía pixueta.

Esta idea serviría de apoyo a la figura del guardapesca marítimo, autorizado por el Gobierno regional como mecanismo de control de las actividades extractivas que se realizan en las áreas reservadas para los diferentes planes de explotación: Tapia-Figueras, Viavélez, Ortiguera, Puerto de Vega, Luarca, Cudillero-Oviñana, Cabo de Peñas y San Juan de la Arena-Avilés.

Además, Pesca anunció que empleará una patrullera de 20 metros de eslora para las labores de control de la pesca furtiva de percebe, con el fin de mejorar los servicios de inspección y llegar a zonas de difícil acceso, además de recabar pruebas contra los infractores. El proceso se encuentra en fase de licitación y se espera que la embarcación esté operativa en 2023.

Vigilancia con drones

Esta no será la única herramienta de lucha contra el furtivismo. Tras haber contratado en 2019 vuelos programados para comprobar la efectividad de los drones en la costa, Pesca ha decidido dar un paso más. Así, se adjudicó a la empresa Asturavia la formación a seis agentes de inspección en el pilotaje de drones. Los cursos y las prácticas se impartirán en la Dirección General de Pesca en Gijón. “Todo suma, pero hace falta más profesionalidad en los guardapescas del Principado y más vigilancia nocturna, queremos que el Principado se tome en serio el problema del furtivismo”, insiste Fernández.

Los perceberos llevan tiempo pidiendo sanciones más duras para los furtivos, que acumulan multas y siguen extrayendo de manera ilegal este recurso del que vive mucha gente. Salvador Fernández explica que “son mayores las sanciones que impone Pesca por incumplimiento de cualquier tema relacionado con el percebe, como por ejemplo, pasarse unos kilos en el cupo que a los furtivos y eso no puede ser, tiene que haber sanciones duras, ejemplares”.

El precio del percebe

La presente campaña arrancó el 1 de octubre con precios altos. La Cofradía de Pescadores Nuestra Señora de la Atalaya de Puerto de Vega subastó el primer día de la temporada 427 kilos a un precio medio de 42,27 euros. El máximo pagado fue de 96 euros por kilo y el mínimo, 25. En total, se vendieron percebes por valor de 18.053 euros. “La primera jornada el precio fue bueno, luego ya fue bajando”, dice Salvador Fernández. El primer percebe de la campaña cotizó al alza, pero no alcanzó el precio máximo del primer día de la temporada pasada, cuando se llegaron a pagar 136,5 euros el kilo.

Los perceberos ya miran a la Navidad, la época más fuerte en cuanto a cantidad y precio. Aun así, la situación derivada de la pandemia ha hecho que el sector navegue en la más absoluta incertidumbre. “No sabemos qué va a pasar, si tendremos confinamiento, si los perceberos podrán seguir saliendo a la mar… la incertidumbre el total”, concluye el patrón de Cudillero.