La Ascensión, la Feriona de Corao, la feria de San Isidro en Llanera y Asturforesta en Tineo son sólo algunas de las citas que han vuelto al calendario tras un año en blanco a causa de la pandemia. Es cierto que no ha sido lo mismo, pero cada una de estas citas ha servido para dar pasos firmes hacia la recuperación total de las ferias ganaderas en la región.

Oviedo se preparó y superó con nota el regreso de La Ascensión, una cita que el año pasado no se celebró de manera presencial, sí virtual, a causa de la covid-19. La Losa se convirtió en el centro neurálgico de la feria. Allí se situaron cerca de 100 casetas con productos asturianos donde el mayor protagonismo se lo llevaron los quesos.

Y una de las novedades en esta edición fue la celebración del concurso El Talento del Queso, como aperitivo a la celebración de los World Cheese Awards que tendrán lugar en la ciudad el próximo mes de noviembre. Al concurso se presentaron diez queserías, dos de ellas asturianas procedentes de Arenas de Cabrales y de Villaviciosa, y que han sido seleccionadas de entre las 34 queserías de toda España que se postularon el año pasado. Los propios asistentes y un jurado fueron los encargados de degustar los quesos y nombrar a los ganadores.

Uno de los galardones se quedó en Asturias. Los Caserinos de Villaviciosa recogieron el tercer premio y el galardón al mejor proyecto quesero asturiano. El primer premio fue para el proyecto gallego Bisqato y el segundo, para la quesería jienense Quesos y Besos.

Al igual que Oviedo, Salas también recuperó su tradicional Certamen de Quesos Artesanos de Asturias. Como novedad, la feria incluyó por primera vez un homenaje a una denominación de origen. En esta ocasión, y como no podía ser de otra manera, se rindió tributo al Afuega’l Pitu. A la cita no faltaron las DOP Cabrales, Gamonéu y Casín, y la IGP Los Beyos.

Ferias ganaderas
La de Corao y la de San Isidro son dos de las ferias que todo ganadero y tratante tiene marcadas en el calendario. Hay más, pero la Feriona de Corao y la de San Isidro en Llanera tienen algo especial, diferente. Pues bien, las dos regresaron al calendario, aunque con restricciones y adaptadas al protocolo sanitario. Una de las medidas que tomó la organización en ambas fue que sólo podían acudir profesionales del sector y el aforo estaba limitado. Los ganaderos acudieron a las ferias, aunque el balance en cuanto a tratos y precio de venta no haya sido el esperado. Pero por lo menos la tradición sigue presente y eso es algo que el sector ganadero no quiere perder.

Ahora que el ritmo de vacunación avanza y los niveles de contagio parecen remitir, el calendario ganadero se irá recuperando paulatinamente. En el horizonte, ferias con tanto arraigo como las de Somiedo, San Andrés en Cangas del Narcea o San Francisco en Tineo.